NUESTRA HISTORIA

Desde finales del siglo XIX, el número 24 de la plaza Mercadal ha acogido una charcutería; primeramente en manos de la familia Padró (Can pla) y regentada desde el 2 de febrero de 1987 por la familia Gasch, charcuteros desde 1957. Poco a poco, se realizaron varias reformas en el local pero manteniendo el aspecto y estilo propios de una tienda centenaria. Fue en 2006 que se hizo la reforma integral de todo el edificio, finalizada en 2008. 

.Esta reforma permitió dar respuesta a las nuevas exigencias de los clientes en cuanto al servicio, el producto, la gama, la calidad y la presentación.

La ampliación del espacio de atención al público y la oferta de nuevos productos como son la carne de ternera, de cordero, pollo, conejo, quesos y comidas preparadas, pero manteniendo la oferta ya existente, son un ejemplo. Actualmente la gran mayoría de los embutidos que vendemos son de elaboración propia y / o de origen seleccionado, gracias al equipo que junto a Jaume Gasch, maestro artesano alimentario, dedican tiempo y esfuerzo para conseguir crear productos excepcionales.


Poder ofrecer esta gama de productos de gran calidad y de elaboración propia requiere la existencia de una amplia tienda, donde los clientes pueden hacer sus compras cómodamente con el asesoramiento de profesionales del sector. También contamos con un obrador, ubicado en la primera planta subterránea, el cual dispone de diferentes cámaras frigoríficas y zonas de manipulación para garantizar la cadena de frío, la calidad y las perfectas condiciones higiénico-sanitarias de las diferentes materias primas que se utilizan.

Complementando este obrador, en la segunda planta subterránea se ha ubicado una bodega con capacidad para un gran número de jamones, los cuales reposan en las mejores condiciones de humedad y temperatura, hasta llegar a estar en el punto óptimo.

Por último, en la primera planta está ubicada la cocina dotada de todos los equipamientos necesarios (horno, encimera, cámaras frigoríficas, etc.) para poder ofrecer unas comidas preparadas de calidad, caseras y con la máxima garantía sanitaria.

El esfuerzo, la dedicación y el trabajo conjunto de la familia y sus colaboradores, consigue, día a día, que Gasch siga siendo un referente que respeta la tradición, la calidad y el servicio más cuidado dirigido a su clientela.